Definiciones,
antecedentes y metáforas de abordaje de la psicología cognitiva.
Intente responder las siguientes
preguntas a manera de un ejercicio previo:
¿Sin mirar la publicación anterior, cual fue la primera palabra de la primera
oración sobre la mente? ¿Acertó en su respuesta? Si no, ¿diría que “olvido” dicha
información que viene leyendo?
Cuando usted lee o escucha la frase “hace mucho tiempo…”, ¿a qué le recuerda?
¿A qué se parece?
¿Puede usted evocar la casa o el alojamiento donde pasó la mayor parte
de su niñez? De ser así, ¿Cuántas ventanas había en la fachada? ¿Supo la
respuesta? ¿Cómo hizo para responder? ¿Eso que usted visualiza como su casa, es
una imagen, una fotografía, o qué es? ¿Qué y cómo explica su presencia?
En ese mismo recuerdo de su casa, ¿se acuerda de color de los muros? ¿A
qué distancia de la calle se levantaba la casa? ¿Cuánto tiempo vivió en la casa
que imaginó?
Al elaborar ese recuerdo de su casa, ¿es consciente de la época del año
que evoca? ¿es una imagen de un día soleado y caluroso o nublado y lluvioso?
Por otro lado, ¿conoce usted el sabor de los huevos cocidos? Si su
respuesta es afirmativa, ¿Cuántos huevos fueron necesarios que usted comiera
para poder describir el sabor?
Con estas y otras preguntas es
que arrancamos nuestra segunda publicación, no sin antes aclarar que ésta
mismas como las reflexiones que se hacen aquí son fruto del acercamiento a
algunas de la generalidades que están presentes a la hora de realizar una
aproximación a la comprensión de lo mental y los procesos que allí se desenvuelven,
empezado por el simple hecho de leer esta líneas, donde usted está ejecutando
más de uno de dichos procesos cognitivos.
Muy a parte de las preguntas
iniciales, ¿se ha preguntado alguna vez cómo es que puede percibir el dolor y
la sensación de haberse pinchado el dedo índice de su mano derecha con la punta
de un alfiler? ¿Cómo es que su cerebro recepciona la energía presente en un
estímulo y la procesa convirtiéndola en un impulso electroquímico neuronal que
se traduce en una información? “La psicología cognoscitiva se ocupa de todos
los procesos por los que la información de los sentidos se transforma, reduce,
elabora, guarda, recupera y utiliza.” Así la definió en su momento (1976) Ulric
Neisser en su obra clásica Cognitive
Psychology. Tal definición resulta pertinente para intentar dar respuesta
al anterior cuestionamiento. Una definición que encuentra su origen en el mundo
informativo de los sentidos, proveniente del mundo material y que se convierte
en un suceso neuronal.
Sin embargo, para un mejor
entendimiento del sentido e intencionalidad de las preguntas que se propusieron
abordar al inicio de esta publicación, como con la pretensión de “disminuir en
tanto los niveles de inconsciencia y/o ignorancia cognitiva” a lo cuales
tendemos o permanecemos como seres humanos, creemos pertinente socializar aquí 4
elementos, conceptos o ideas que consideramos básicas pero relevantes en la
tarea de la comprensión de la actividad mental, y que a continuación esbozaremos
sugiriendo cotejar con el ejercicio interrogativo experiencial con el que
arrancamos, y que hemos tomado de los aportes de Best, J.B., Psicología Cognoscitiva. México. Thomson, 5ª
Ed. 2002. 507p:

1. Si
bien, el cerebro se encuentra dispuesto para la captación de información, no
toda la información física resulta relevante o susceptible de ser convertida en
una idea p representación mental. El cerebro realiza algunas operaciones que vale
la pena nombrar y que pueden ser útiles para entender dicho proceso. La primera
es “reducción”, entendida como aquella elección de información con la que el
cerebro se queda en medio de esa urdimbre con la que es bombardeado y que le
resulta irrelevante o insignificante. La segunda operación es la de “elaboración”.
Ésta es la otra cara de la moneada y consiste -contrario al descartar datos-,
en agruparlos, vincularlos. Reducción y Elaboración es lo que le permite al
cerebro establecer representaciones que cooperan en la identificación, comprensión
e interpretación de otras representaciones en el tiempo.
2. Si
fue factible el ejercicio del cuestionario inicial, es necesario decir que
existen varios planos de análisis
involucrados para la comprensión de lo que el cerebro hizo en tal ejercicio: un
primer plano resulta ser lo “mental”, comprendido como aquella imagen que pudo
usted visualizar internamente – como la casa en la que vivió su infancia-. Una representación
que es susceptible de ser comparada con la real debido a sus características y
propiedades tan similares. Un segundo plano lo conforma lo “neuronal”, entendido
como

aquellos hechos particulares de actividad neuronal física construidos
cuando se evoca la imagen de la casa, por ejemplo; en otras palabras resulta
ser la descripción de las neuronas implicadas en ese hecho, su ubicación y
cantidad, los impulsos electroquímicos acaecidos, las interconexiones
involucradas, las sustancias presentes. Y un tercer plano, el de lo “cognoscitivo”.
Este último nivel de análisis cerebral se refiere a aquellas especificaciones
abstractas de los hechos (localizar, decidir, dotar, elaborar, etc.) con las
que de una u otra forma, consciente o no, su cerebro tomo decisiones, y que si bien
son susceptibles de ser descritas en términos neuronales, estos vocablos
describen dichos procesos de manera abstracta para ser comprendidos. En tal
caso se habla de análisis cognoscitivo. Sin embargo vale la pena aclarar que si
bien todo hecho cognoscitivo tiene un referente hecho neuronal, no todo los
hechos cognoscitivos son a su vez mentales. De lo que si podemos estar seguros
es que los tres planos son reales al ser descripciones que refieren a un mismo fenómeno
aunque sean diferentes e independientes.
3. Existen
clases de conocimiento:
una primera clase de conocimiento es el “declarativo”, entendido como aquel que
hace referencia a una información objetiva que tiende a ser estática (que no
cambia) con una organización que es claramente evidente y descriptible, como
los es por ejemplo un conjunto de datos
históricos aprendidos. Es el “saber qué”.
Por el contrario, y como una segunda clase de conocimiento, se encuentra el “procedimental”.
Éste se refiere a los conocimientos que son dinámicos (cambiantes, susceptible
de ser mejorado o declinado con las experiencias), que permiten las acciones
diestras, y donde su organización nos resulta difícil de organizar y de
describir. Este resulta más fácil mostrarlo que explicarlo como lo puede ser
aprender una destreza para hacer malabares con diversos objetos, pues hace
referencia al “saber cómo”.
Una tercera
clase de conocimiento en la psicología cognoscitiva es el “semántico”, que
alude a aquella información general compartida por muchos individuos. Contrario
al conocimiento “episódico”, que consiste en aquella información que posee cada
quien desde su experiencia personal y que está ligada precisamente a un momento
y tiempo específicos.
4. Finalmente,
dentro de la psicología cognitiva también hay tipos de procesamiento: un procesamiento “automático
– implico”, que es aquel en el que algunos procesos cognitivos comienzan y se
desenvuelven sin que se les preste atención y/o el sujeto sea consciente de
ello. Por otro lado se encuentran los procesamientos “controlados - explícitos”,
que hacen alusión a aquellos procesos cognoscitivos deliberados que requieren
atención en su inicio y/o en su ejecución y de los cuales el sujeto es consciente.
Así pues, a partir de estos cuatro
elementos básicos para la comprensión del ser y que hacer de la psicología
cognitiva, resulta interesante volver sobre el ejercicio primero planteado,
nuestro cuestionario e intentar comprender qué elementos de los vistos hasta el
momento estuvieron allí presentes en dicho ejercicio. ¿Crees que puedes
hacerlo? De ser afirmativa tu respuesta, ¡has encontrado entonces una
terminología básica para denotar el conocimiento que has usado y los procesos
que desarrolla tu cerebro!
En nuestra próxima publicación,
abordaremos el tema de las representaciones mentales, que son y cómo se conforman.